sábado, 2 de junio de 2007

El amor al piraguismo hay que saberlo vender


Una ría limpia que acogiera regatas de piragüismo y entrenamientos sería la mejor solución para reactivar la sección de la histórica entidad y devolverle a la ciudad su categoría de vivero de palista, según los asistentes al debate que, bajo el título «74 años y 8 meses de la Atlética Avilesina: piragüismo», el Club LA NUEVA ESPAÑA organizó en la Casa de Cultura de Avilés. En el debate participaron Eduardo Herrero, director técnico de la Federación Española; José Manuel Ovies, presidente de la Federación Regional, y Gerardo García, responsable de la sección del club, que coincidieron en apuntar el apoyo a la base como estrategia para fomentar un deporte que pasa por un momento delicado.

Para García, el acceso a los hangares y la escuela de la ría, proyecto aún en pañales, debería establecerse en el margen cercano a la ciudad y no en el contrario, como en principio se pretende, para facilitar a los más pequeños la asistencia a las prácticas. «Es difícil traerlos al pantano de Trasona, donde no llegan autobuses, y en el margen de enfrente va a pasar algo parecido. Debería acondicionarse la zona próxima al puente de San Sebastián», señaló. Las dificultades para conseguir patrocinadores y subvenciones sin resultados de por medio tampoco escaparon a las críticas del responsable de la sección. «Ayuntamientos y organismos públicos deberían incentivar el deporte base, pero sólo te dan ayudas en función del número de licencias y resultados. Te mandan a Fundavi, pero allí sólo apoyan a equipos en ligas nacionales».

Ovies matizó los argumentos de García. «Quizá no hemos sabido vender bien el piragüismo como deporte ecológico». El presidente de la Federación señaló que los clubes deben actualizarse, y reprochó que en muchas ocasiones la creación de nuevas entidades sea fruto de las riñas y escisiones, y no de la necesidad: «En vez de hacerse más fuertes se hacen más pequeños». El dirigente aseguró que la aprobación de una ley del deporte y la subvención con dinero procedente de las arcas públicas redundarían en favor de deportes como el piragüismo, barridos por la supremacía del fútbol. «No digo que no haya que primar a la élite, pero habrá que promocionar la base para que haya élite», subrayó.

Durante la charla, además de la situación actual del piragüismo tanto a nivel local como regional, se rememoraron piezas únicas de recuerdos ligados a los primeros pasos de la Atlética. «Parece que en el mundo del piragüismo no hay interés por conservar esa historia», lamentó Eduardo Herrero.

La travesía de Gobain García y Ramón Granda de Gijón a Avilés, en las antiguas piraguas de lona, y los trabajos de José Díaz («Pepe el de los Carros»), el primer constructor de piraguas de Avilés, fueron algunos de los retazos que trajeron a la memoria de los asistentes tiempos en los que veinte jóvenes se tenían que conformar con una sola embarcación. «Me quedé sin participar en una competición porque no tenía piragua», reconoció entre risas Gerardo García. Las travesías de Avilés vivieron su auge a finales de los años sesenta y principios de los setenta, etapa en la que la Atlética recuperó su mejor cara. La organización de las primeras y las últimas ediciones era patrimonio del club, pero, entre medias, otras entidades como Virgen de las Mareas, Ensidesa o el Club de Mar aportaban su granito de arena. En los años ochenta se instituyó otra cita clásica, el trofeo «Gobain», dedicado a la memoria del pionero.

En la charla salió a relucir el importante papel del Descenso del Sella en la difusión del piragüismo. Según Herrero, la prueba es «la mejor propaganda que se puede hacer de este deporte», y destacó la figura de Dionisio de la Huerta como impulsor del Descenso. El presidente de la Federación y Ovies bromearon al concluir que «en el piragüismo, al final, lo que más cuenta no es el dinero, sino el que detrás de cada club haya un abnegado».

El presidente de la Federación admitió durante el encuentro que el piragüismo «tiene que afinar más» para recuperar su brillo, y se refirió al modelo inglés: «Un organismo está vivo cuando sus células buscan los medios por sí mismas. En Inglaterra, el Estado ayuda muy poco económicamente, pero un día a la semana los colegios lo dedican a deportes náuticos. Hay monitores formados por el Ministerio de Educación y una gran labor de difusión del deporte base. Aquí faltan diálogo, buenas instalaciones, gente formada y clubes con buenas metodologías de enseñanza y gestión».

Fuente: LNE

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