miércoles, 6 de junio de 2007

La Universidad de Oviedo prepara su centenario


La Universidad de Oviedo recompone su historia para los actos que celebrarán el cuarto centenario de su fundación. Entre las actividades organizadas para conmemorar los cuatro siglos de vida de una institución que vino a paliar las deficiencias educativas que padeció Asturias hasta el siglo XVII, destaca la exposición que recorre la vida de la Universidad y de las figuras más destacadas que formaron parte de su andadura.

Una de ellas fue Fernando Valdés Salas, arzobispo, inquisidor, político y padre de la Universidad de Oviedo. Buen conocedor de las deficiencias formativas de una Asturias que había quedado al margen del movimiento de las fundaciones universitarias, fue quien movió los hilos para crear con su propia fortuna la institución, y así lo dejó dispuesto en su testamento.

Ahora su figura tendrá el relieve que se merece y la exposición, inspirada bajo el lema «Tradición de futuro», honrará y reivindicará al inquisidor que contribuyó a poner los cimientos humanísticos y científicos de la cultura asturiana. Su retrato presidirá uno de los espacios expositivos en los que también ocupará lugar destacado su testamento, así como el acta fundacional del Colegio de San Gregorio, instituido por él en 1557 «para estudiantes pobres que estudien gramática y latinidad». Ambos documentos proceden del Archivo del Ayuntamiento de Oviedo.

La comisión de los actos del IV Centenario está presidida por Margarita Fuente, secretaria General de la Universidad, y la organización de la exposición corre a cargo de Soledad Álvarez, Ana Quijada, Sara Vázquez, Carmen del Tejo y Ramón Rodríguez.

Distribuidos en diferentes espacios, los contenidos se agruparán en cinco apartados, pero la sección introductoria se desplegará, con gran aparato visual, en el patio del edificio histórico, justo donde se levanta la estatua de Valdés Salas. Allí se dispondrán imágenes de mediano y gran formato de los hombres ilustres vinculados a la institución.

La exposición está pensada para abordar desde los comienzos en el siglo XVI hasta la Universidad actual. En cada parte, paneles expositivos e instalaciones audiovisuales ilustrarán cada etapa que se complementará con objetos y material diverso pensados para facilitar la interpretación de lo que fue cada momento. Parte de ese discurso lo formarán las actas de la Junta General del año 1600 procedentes del Archivo Histórico y referidas a la puesta en marcha de la Universidad. Otro importante documento que saldrá a la luz será la memoria del proyecto del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, del siglo XVII, para la construcción de edificio histórico que hoy se levanta en la calle San Francisco de Oviedo.

La vida universitaria no se entiende sin la toga, el virrete y la muceta, que en este caso estarán presentes gracias a la generosidad de un particular que conserva algunos de gran antigüedad. Junto a ellos estarán las mazas de plata, propiedad de la Universidad.

La Universidad no se olvida de Feijoo, otro de los personajes a los que se presta especial atención. Fraile benedictino, está considerado el máximo intelectual español de la primera mitad del siglo XVIII y el escritor más editado y leído en su tiempo. Para ilustrar su trayectoria se mostrará el expediente original de su acceso a la cátedra -Archivo de Simancas- y la primera edición de «El teatro crítico».

Otro documento de interés será el plan de estudios de 1774, así como otros procedentes del Archivo Histórico Nacional de Simancas relativos a expedientes, cátedras... Junto a ellos retratos de Feijoo, Casal y Campomanes, y libros de texto de la época. La parte científica de la Universidad antigua estará ilustrada con material de los siglos XVIII y XIX, procedente de la colección del Museo de la Minería.

El relato del siglo XIX se hará a partir de libros, documentos, planos y fotografías de profesores de la Extensión Universitaria, entre ellos el cuadro de Clarín pintado por Martínez Abades. Con el siglo XX llegó el incendio que destruyó la Universidad durante la Revolución del 34. Distintas fotografías muestran el edificio antes y después del desastre.

Hubo que empezar de nuevo y reconstruir un patrimonio artístico y una biblioteca que hoy reúne algunas joyas del máximo interés. Algunas estarán presentes, así como lo que se ha salvado del retablo de la capilla y algunas imágenes, y los bocetos nunca realizados para los murales de Vidau y Paulino Vicente.

Fuente: LNE

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